ACERCAMIENTO:
Desde Cangas de Onis por la carretera N-625, que de esta población va al Puerto del Pontón, entrando en el Desfiladero de Los Beyos.
RUTA:
El autocar nos dejará pasado el Puente Vidosa y antes de llegar al Puente Huera, concretamente, en el puente Verganza, en una zona de aparcamiento a la derecha nada más pasar este, deberemos de retroceder unos metros en dirección a Puente Vidosa, cruzando el puente Verganza en plena carretera del Desfiladero de los Beyos, con lo que haremos estos pocos metros con atención a la circulación.
La senda que asciende por la derecha de la carretera, sube retorciéndose por una inclinada ladera, ganando metros rápidamente entre avellanos, hasta salir a una zona más despejada desde la que a modo de mirador contemplaremos, mientras recuperamos el "resuello", el aparcamiento donde nos dejó el autocar y más arriba el puente Huera
Desde aquí se continúa subiendo por la amplia ladera hasta que de repente nos acercamos a una riega que deberemos salvar, frente a la cual damos vista a las primeras casas del deshabitado pueblo de La Caviella.
En este pueblo hay fuente, recorreremos el mismo en ascenso a ganar la pista que por encima del mismo une Biamón (más al Norte) con Casielles, este camino es más tranquilo y deberemos de recorrerlo en dirección Sur (izquierda) hacia la aldea de Casielles, donde la espadaña de la iglesia nos hará las veces de referencia.
La iglesia de Casielles, situada estratégicamente en una collada en lo más alto del pueblo. Desde allí se puede bajar por una carretera con ¡¡22 revueltas!! Hasta Puente Cándano, en la carretera que llega de Viboli desde el Puente Hueria.
Desde la iglesia el camino no tiene pérdida ya que solo se ha de seguir una línea de corriente (no una de alta tensión) que sube perpendicular al campanario de la iglesia, dejando a la derecha el pequeño y coqueto cementerio del pueblo. Una estrecha senda se eleva por duros repechos desde allí para entrar en un valle que por cómodos y amplios ziz zag nos conduce a una horcadina, Boya la Capiella, muy estrecha, que divide Peña Salón de la Peña Vibolines y que ya da vista a la zona de Víboli y de Viego. La llegada a dicha horcada es espectacular, pues de repente aparece ante nosotros el Tiatordos en todo su esplendor, con el cucharón perfectamente visible.
La cumbre queda a poco más de 10 minutos a la derecha de la horcada. Si bien la llegada a la antecumbre no anticipa una cima memorable, lo cierto es que la cumbre se alarga hacia el oeste acabando en un cortado de los de "a pico" que cae sobre la collada de Baseñu que divide los valles de Víboli y Viego, con "juracao" incluido.
La vista es simplemente maravillosa, la modesta altitud de Peña Salón no tiene nada que envidiar a hermanos mayores. Al Oeste se ve completo todo el cordal del Ponga, desde Ten y Pileñes al Collau Zorru y el Rasu, al Este el Frailón, Canillín y Valdepino, detrás Peña Beza y Cantu Cabroneru y más atrás, desde Ordiales y el Cotalba, todo el macizo del Cornión, con Peña Santa y la Torrezuela.
Justo debajo nuestro están les Bedules y todo el bosque de la cabecera del valle de Viboli que sube hacia Granceno, tras el que se divisa la parte alta del Bosque de Peloño.
Fotos de rigor y para abajo, hacia la horcadina, de la que el camino sale gracias a unas armaduras que sin duda permitieron en su día que el camino fuera apto, no para carros, pero si para"rastros", esos carros, con una especie de skies que hasta no hace tanto era fácil de ver.
El camino desciende hacia la collada Baseñu, a mitad de descenso, se aprecia en el roquedo de la izquierda, Peña Vibolines, un enorme agujero, similar al que existe en Peña Mea, aunque más pequeño.
En el descenso iremos trazando nuestro itinerario, dejamos a la izquierda el valle donde se asienta el pueblo de Viboli y a la derecha el de Viego, nuestro recorrido trascurre por el cordal que separa ambos valles, pasando los montes de El Curezu y La Pierva, tras pasar La Cruz ganamos en Biforcadera la amplia pista forestal que recorre el Bosque de Peloño, y que el grupo recorrió el pasado mes de noviembre en la senda que desde La Uña nos llevó a Callada Llomena, por tanto el recorrido que nos resta es ampliamente conocido por gran parte de los socios.
Recordar que no debemos descender por la pista hormigonada que sale de Les Bedules, si no continuar en llano a salir a Collada Llomena, donde nos esperará el autocar para dar por finalizada una suave y bonita ruta.