AL PORTERIN POR LAS CARBONERAS DESDE RIOSECO


Apropiada para senderistas    
Comunidad Autónoma: Castilla y León    Provincia: Burgos
Zona: Las Merindades
Población: VALLE DE MANZANEDO    Municipio: Valle de Manzanedo
Tipo de recorrido: Circular    Recorrido: 23 km    Desnivel: 900 m.    Tiempo: 8 horas
Dificultad: Media      Señalización: Sin Señalizar
Época recomendada: primavera, verano, otoño, invierno

 

Descripción de ruta:

Se accede al Valle de Manzanedo por la Comarcal BU-V-5741, desde la N-232, en la población de Incinillas. En el término de Ríoseco, junto a la cartera hay varios apartaderos en donde se pueden estacionar los vehículos. Desde allí comenzamos la ruta atravesando el Ebro por un pontón.

Una vez atravesado el río seguimos junto a su margen derecha durante dos kilómetros por un camino ancho que abandonamos, tomando dirección sur, para comenzar el ascenso al Porterín por la antigua senda de los carboneros. Las primeras rampas no son duras y discurren por un bosque abierto de encinas, en donde también encontramos tilos, acebos y algún tejo. La pendiente se va endureciendo y se debe atravesar por una garganta que obliga a ascender por un pedregal. Superado este se vuelve a suavizar la ascensión siguiendo la senda en dirección oeste por una vaguada. A lo largo de todo el ascenso se encuentran los restos de numerosas carboneras, en torno a una docena, algunas aún facilmente apreciables y otras en las cuales la vegetación y los derrumbes de sus muros hacen más dificil su localización. También se pueden observar cabañas de piedra, que mantienen las paredes.  Después de tres kilómetros y medio de ascensión se alcanza la cima del Porterín a mil cincuenta metros. El descenso hasta Cidad de Ebro (a siete kilómetros de distancia) lo hacemos siguiendo la pista forestal que parte desde la cumbre. 
Abandonamos Cidad por el sur, para, inmediatamente, tomar dirección este por un camino antiguo que sigue una senda separada cuatrocientos metros al sur del que figura en el mapa, hasta llegar a la localidad de Manzanedillo. Aquí atravesamos el río, tomando un camino que parte desde la carretera que nos lleva hasta un dolmen situado en una finca, antes de llegar a Argés, aproximadamente a un kilómetro desde el inicio de este camino. El dolmen no ha sido excavado y mantiene el gigantesco ortoestraro que hace de cubierta del túmulo, además se aprecian varios de los que forman las paredes y el amontonamiento exterior de materiales diversos. Volvemos al camino para llegar a Argés y seguir hacia Ríoseco tomando una senda que asciende hacia el noreste junto a un arroyo. Alcanzados ochocientos metros de altura descendemos hacia el monasterio de Ríoseco, que apreciamos en su integridad con una maravillosa vista cenital desde lo alto. Atravesando las ruinas del monasterio descendemos por el camino que fue la calzada de acceso al convento hasta la carretera, en donde comenzamos.

 
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