Arroyo Frio-Cabañas-Bolera-Borosa-Roblehondo-Arroyo Frio


Apropiada para ciclistas    
Comunidad Autónoma: Andalucía    Provincia: Jaén
Zona: Sierras de Cazorla, Segura y las Villas
Población: Cazorla    Municipio: Cazorla
Tipo de recorrido: Circular    Recorrido: 112 km    Desnivel: 3503 m.    Tiempo: 48 horas
Dificultad: Media      Señalización: Señalizada
Época recomendada: primavera, verano, otoño

 

Descripción de ruta:

Excepcional ruta por uno de los mejores parajes que existen en la península.
La serranía de Cazorla, Segura y Las Villas, donde osos, lobos y linces se disputaban las piezas de caza con el hombre cuando estas tierras pertenecían al Reino de Murcia, es ahora el mayor espacio protegido de Europa. Y este inmenso parque natural enclavado entre Jaén, Granada, Albacete y Murcia se convierte en estos primeros días del otoño en un clamor de bramidos. El celo de los ciervos, la berrea, llena el aire de tensión, fuerza desatada y un sonido sordo que pone los pelos de punta. A partir de las siete de la tarde, cuando decae la luz, los venados inician su ceremonia bestial, exhibiéndose ante las hembras y retando a otros machos con su potentísima llamada. Y la sesión de lucha y apareamiento no termina hasta que amanece.

La berrea cruza los montes y valles de Cazorla a los cuatro vientos, pero el curso del río Borosa es uno de los lugares más bellos para sentir su fuerza. Esta excursión nos permite penetrar en el corazón del parque en un recorrido exigente de unos 114 kilómetros.

En esta ocasión la Penya volvió a la fantástica sierra de Cazorla para realizar en dos días una pequeña travesía haciendo noche en el Pantano de la Bolera (La Dehesa del Rincón), encantador y muy acogedor Corral, sinceramente bien reformado.Saliendo desde Arroyo Frío nos dirigimos a Vadillo Castril por la carretera "único tramo de asfalto en toda la travesía", aparcamos nuestros velocípedos en la Cerrada de Utrero, y nos disponemos a visitar andando lo que es una clamorosa cascada que dependiendo de la época se puede apreciar como una cola de caballo, continuamos hacia el nacimiento del Río Guadalquivir que para mis sentidos no me embauca para nada, es mas demasiada porquería en lo que es la cueva; una vez tomado el pequeño refrigerio nos dirigimos a coronar el pico Cabañas a 2.050 m .de altitud !!!! alguno se empezaba a acordar de mi sombra !!!!, pero pronto se arrepintió del comentario en cuanto se dejo caer por la senda de 15 km. y que pasando por la Fuente del Artesón y a unos 700m. a la izquierda dejamos la pista para seguir por otra senda de idílico trayecto, limpia y con sus curvas de 180º que hacen de los sentidos todo un espectáculo. Después del comentario de lo que se había disfrutado retomamos la marcha hacia los barriles de birra bien ganados acompañados como de una suculenta mesa llena de cabrito y demás manjares que nos preparo el Amigo Antonio. Un pequeño paseo a pie de 700 m. a ver el pantano y a descansar.
Sin Madrugar mucho para que los novios de la muerte no se desmadren, una vez desayunado "con suficiencia" re emprendemos la ruta que discurre por la Cañada del Mesto, Río Guadalentín y camino-cañada de Castril que girando a la derecha para seguir por el camino de Poyo Manguillo a buscar la Laguna de Valdeazores y de Aguas Negras, un lugar misterioso y fascinante. Nacimiento del Río Borosa con sus aguas fresquísimas y cristalinas; dos narices para aguantar con los pies dentro, un minuto.
Una vez cruzado el túnel de Órganos (no antes con las bromas pertinentes debido a su lado oscuro), empezamos a bajar como kilómetro y medio, bastante técnico con lo que algunos decidimos patear. Seguimos por el puente de la piedra a buscar otro tramo con especial belleza, La Cerrada de Elías con su pasarela de madera por encima del Río Borosa que dejamos por la izquierda en la zona de los Caracolillos, para empezar lo que es la ultima subida 12 km. "muy tendida rompe piernas, otra vez mi sombra por los aires" hacia Fresnedilla y Roblehondo, a partir de aquí y por el camino de Roblehondo a los Hoyos de Muñoz, paisaje de fenomenales vistas que transcurre por rapidísimos caminos repletos de helechos, sauces, abedules, pinos, carrascas y hasta un sin fin de arboles y bosques que van virando sus tonos de los mil verdes a los rojizos, amarillos, naranjas, marrones, verdes, ocres, blanco y negros; todos ellos con una gama de tonos prolija, inundan por estas fechas estos secos océanos de vida que son nuestros montes.
Haciendo de la dureza anterior un descenso regocijadamente cojonudo, y la caída de la hoja en un entorno típico otoñal donde nuestro iris recordará esta ruta como inusual e idílica.
Los días se acortan, la capa de niebla se espesa y las primeras escarchas recuerdan que el inverno se aproxima. El otoño ya llegó, con la magia de sus colores, teñidos de una dulce melancolía propia de este periodo del año.
La cubierta verde que nos rodeo, vive una transformación sorprendente que por repetirse cada año no deja de asombrarnos. El cambio de colores en las hojas caducas nos llena de matices y, el buen viajero, encontrará razón suficiente en ello para echarse al camino a descubrir la explosión de colores allí donde se produzca.

 
www.wikirutas.es